miércoles, 1 de agosto de 2018

Arte y Literatura/Frida Kahlo


La escritura doble de Frida Kahlo

"Debo haber tenido seis años cuando viví intensamente la amistad imaginaria con una niña de mi misma edad más o menos. En la vidriera del que entonces era mi cuarto y que daba a la calle de Allende, sobre uno de los primeros cristales de la ventana, echaba “baho”. Y con un dedo dibujaba una “puerta”… Por esa “puerta” salía en la imaginación, con una gran alegría y urgencia, atravesaba to­do el llano que se miraba hasta llegar a una lechería que se llamaba PINZÓN… Por la O de PINZÓN en­­traba y bajaba intempestivamente al interior de la tierra, donde “mi amiga imaginaria” me esperaba siempre. No recuerdo su ima­gen ni su color. Pero sí sé que era alegre, se reía mucho. Sin sonidos. Era ágil y bailaba como si no tuviera peso ninguno. Yo la seguía en todos sus movimientos y le contaba, mien­­tras ella bailaba, mis problemas secretos. ¿Cuáles? No recuerdo. Pero ella sabía por mi voz todas mis cosas… Cuando ya regresaba a la ventana, entraba por la misma puerta dibujada en el cristal. ¿Cuándo? ¿Por cuánto tiempo había estado con “ella”? No sé. Pudo ser un segundo o miles de años… Yo era feliz. Desdibujaba la “puerta” con la mano y “desaparecía”. Corría con mi secreto y mi alegría hasta el último rincón del patio de mi casa, y siempre en el mismo lugar, debajo de un árbol de cedrón, gritaba y reía. Asombrada de estar sola con mi gran felicidad y el recuerdo tan vivo de la niña. Han pasado 34 años desde que viví esa amistad mágica y cada vez que la recuerdo, se aviva y se acrecienta más y más dentro de mi mundo.”
PINZÓN, 1950. Fri­da Kahlo
Este texto, titulado “Origen de las dos Fridas”, figura en las páginas centrales del Diario de Frida Kahlo y es un relato clave para entender la doble imagen, de mujer y de artista, que se superpone a un cuerpo como el suyo, abierto por las heridas, y a un alma constantemente quebrantada por el dolor.
Como ella misma nos cuenta, la niña Frida conforma otra realidad reflejada en un espejo invisible. Y para conseguirlo se sirve de tres instrumentos: el dedo –una parte de su cuerpo–, el vaho –que surge de su interior– y el cristal, que representa el mundo, un mundo con el que establece comunicación pues es de material transparente. En ese lugar, su cuerpo –dedo– con su alma –vaho– dibujan una grafía, escriben la palabra PINZÓN. A través de la letra redonda O, útero y ventana, penetra en el mundo de la fantasía. Es allí donde va a encontrarse con su doble y es allí donde va a verla desenvolverse de manera peculiar: riendo sin hacer ruido, bailando sin peso… porque ajena a las trabas del reino de la necesidad, por la letra O ingresa en el reino de la libertad, o sea, en el reino de la poesía. En ese recinto imaginado va a sentirse libre de la humillación de su deformidad y de las tentaciones de autocompasión. ¿Quizá esta doble invisible representa a la niña que era Frida Kahlo antes de padecer el ataque de poliomelitis a la edad de siete años? ¿Será ese mundo mágico un edén original, siempre rememorado, al que Frida desea volver a través de la palabra poética? Lo que está claro es que en un momento de su infancia ella encontró “su manera” de abrir una puerta para penetrar en la fantasía, y que esa puerta se la proporcionó la escritura. Es esta experiencia, este hilo nunca cortado, el que va a retomar en los años finales de su vida, precisamente cuando escribe su Diario, en su época más difícil y dolorosa, pues terminará con su muerte en 1954.
Un conjunto de dobles, de espejos superpuestos, de autorretratos continuos, recorre la obra de la pintora mexicana. El hecho de que Frida Kahlo no admitiera su fecha real de nacimiento, 1907, e hiciera figurar siempre la de 1910, año de la Revolución Mexicana, confirma la tesis de que ella, de manera consciente, desea sustituirse por una Frida imaginada, menos susceptible de ser vulnerada por el dolor y por los golpes del azar.
A nadie le extrañará este deseo sustitutivo, pues la vida de la autora de este Diario estuvo marcada por el estigma del dolor. Una serie de desgracias encadenadas la dotó del sufrimiento propio de los seres elegidos por los dioses para realizar una misión, un sacrificio. ¿Pero cuál era el sentido de ese sacrificio? Eso es lo que Frida intenta descubrir.

2 comentarios:

  1. Hoy es una referencia, inspiración y un modelo de vida para muchas mujeres. Muy lindo artículo.

    ResponderBorrar
  2. Frida, una excelente artista. Me gustó mucho.

    ResponderBorrar

Entradas populares