viernes, 31 de agosto de 2018

Los 15 escritores latinoamericanos que no podes dejar de leer

"Leer lo es todo. La lectura me hace sentir que he logrado algo, he aprendido algo, que soy mejor persona" - Norah Ephron.  |  Fuente: Universia

Canela entrevista a Luis Pescetti

jueves, 30 de agosto de 2018

Paulo Coelho

(Río de Janeiro, 1947) Narrador, periodista y guionista de televisión brasileño. Humanista polifacético, Paulo Coelho se ha adentrado con éxito en mundos tan dispares como el de la música, la prensa, el teatro o la televisión, aunque su nombre haya quedado definitivamente consagrado en el ámbito de la narrativa contemporánea, género que ha enriquecido con una de las novelas breves más importantes del último cuarto del siglo XX: El alquimista.

Paulo Coelho
Hijo de una familia acomodada, Paulo Coelho recibió una esmerada educación primaria y secundaria a cargo de los jesuitas, de donde pasó a cursar estudios superiores de derecho. Pero, alentado desde muy temprana edad por una marcada vocación literaria, abandonó estos estudios universitarios para dejarse llevar por su pasión por la escritura y dedicarse a cualquier actividad que le permitiría estar en contacto directo con la creación literaria.
Así las cosas, durante algún tiempo ejerció la docencia como profesor de teatro, ocupación que fue alternando con sus primeras composiciones de letras musicales para grupos de samba y bossa nova. En estas letras de Paulo Coellho se aprecia nítidamente un influjo de distintas corrientes espirituales puestas en estrecha relación con los postulados del movimiento hippie de los años sesenta. Años después (desde 1974 hasta 1981), sus aficiones y saberes musicales le llevaron a aceptar un puesto de ejecutivo en la casa discográfica Polygram. Anteriormente, Paulo Coelho había ejercido también el periodismo, dedicación que culminó en una etapa al frente de la dirección del periódico Express Underground.
Mientras desempeñaba estas variadas actividades, Coelho no abandonaba su empeño de convertirse en un escritor consagrado. Finalmente, el empujón decisivo le llegó en 1981, cuando viajó a Holanda en compañía de su esposa para entablar contacto directo con un misterioso personaje, Jean, que a partir de entonces se convirtió en su maestro y empezó a ejercer sobre el escritor brasileño una influencia similar a la que deja en sus acólitos un guía espiritual.
Jean introdujo a Paulo Coelho en la hermandad RAM (Regnum Agnum Mundi), una especie de orden religiosa de confesión católica, que hunde sus orígenes en la España medieval. A partir de entonces, Coelho, que fue nombrado caballero de dicha orden, comenzó a prodigar sus visitas a España, que dieron por fruto su primera aportación destacada a la narrativa universal. Se trata de El diario de un mago, obra en la que relata las peripecias de su propia peregrinación hacia Santiago, en busca de una espada que representa el máximo poder en su mistérica hermandad.
Poco tiempo después, Paulo Coelho volvió a los anaqueles de las librerías con una narración breve titulada L'Alchimista (El alquimista, 1988), en la que presentaba a un pastor que, siguiendo el dictado de sus sueños, parte de Andalucía para adentrarse en la soledad del desierto.
Escrita en apenas quince días, El alquimista se convirtió de inmediato en uno de los mayores éxitos contemporáneos de la literatura escrita en lengua portuguesa. Fue traducida a numerosos idiomas (en la actualidad, hay más de veinticinco versiones en otras tantas lenguas), y durante muchas semanas batió todos los récords de permanencia en las listas de los libros más vendidos de Brasil, Francia, Italia e Israel. En España, la obra despertó tanto interés que, a los diez años de haber aparecido, ya había alcanzado prácticamente las cincuenta reediciones; y en todo el mundo se vendieron, durante el decenio que va desde 1988 hasta 1998, unos diez millones de ejemplares.
La crítica literaria universal, admirada no sólo por la calidad de El alquimista, sino por la sorprendente circunstancia de que Coelho se hubiera convertido de repente en el escritor hispanoamericano que más libros vendía en todo el mundo (después de Gabriel García Márquez), no escatimó sus elogios a la hora de situar esta obrita a la altura de otras piezas maestras del género, como El Principito de Antonie de Saint-Exupéry o Juan Salvador Gaviota, de Richard Bach.

domingo, 26 de agosto de 2018

Maraton de lectura

https://desafio.leer.org/home/familia

Esteban Echeverría

(José Esteban Echeverría; Buenos Aires, 1805 - Montevideo, 1851) Escritor argentino, una de las figuras fundamentales del romanticismo argentino e hispanoamericano. Hijo de español y criolla, quedó huérfano de padre a temprana edad. Confesó luego haber llevado una vida disipada entre los quince y los dieciocho años, pero fue buen alumno en el estricto Colegio de Ciencias Morales hasta 1823, cuando lo abandonó para dedicarse al comercio.

Esteban Echeverría
Entre los años 1826 y 1830, el joven Echeverría, becado por el gobierno de Bernardino Rivadavia para formarse profesionalmente en París, tuvo la oportunidad de observar de cerca el auge del movimiento romántico francés, llegado de Alemania a principios del siglo XIX de la mano de François-René de Chateaubriandy de Madame de Staël. No era ajeno a esta nueva tendencia artística y literaria un sesgo utópico, de carácter socialista y liberal, que se enriquecía con el aporte de pensadores como Henri de Saint-Simon y Gaston Leroux.
Las notas salientes del romanticismo, como la exaltación del color local, el estudio de la historia nacional o la búsqueda de un lenguaje propio como elemento diferenciador de una cultura, no dejaron de llamar la atención de Echeverría, quien las vio como un catálogo de principios susceptibles de ser trasladados a la nueva realidad americana. En efecto, tales principios estéticos y filosóficos parecían adecuarse a la perfección a los ideales de la Revolución de 1810.
Ya en Buenos Aires y con Juan Manuel de Rosas en el gobierno, Esteban Echeverría publicó de manera anónima, en 1832, Elvira o la novia del Plata. Considerada como la primera obra romántica de la América de habla castellana y una de las primeras de la lengua, en ella se perciben algunas marcas del nuevo ideario estético.
La importancia de esta obra, así como la de sus siguientes libros (Los consuelos, 1834, y Rimas, 1837, que contiene el célebre poema La cautiva), reside más en sus temas y en la oportunidad de su tratamiento que en la calidad literaria de sus versos. La cautiva es un extenso poema de 2.142 versos divididos en nueve partes y un epílogo; cuenta la historia del trágico destino de Brian, un soldado prisionero de los indios, y de María, su mujer, cautiva en la misma toldería. Pero no son las alternativas de su fuga penosa y fracasada lo que importa del poema, sino la incorporación del paisaje nacional (en este caso, el desierto argentino), el desarrollo de una temática local (las tolderías, los malones, los cautivos) y la utilización de algunas acepciones particulares del castellano hablado en la Argentina de la época.
Algunos de los cantos de La cautiva fueron leídos, en el mismo año de su publicación, en el Salón Literario que dirigía Marcos Sastre (1809-1887). En efecto, en la Librería Argentina, propiedad de Sastre (quien después destacaría como pedagogo y autor de una singular novela, El temple argentino, publicada en 1848), se desarrolló en 1837 una serie de reuniones, convocadas por Echeverría, para exponer y discutir temas de índole política y literaria. Juan Bautista AlberdiJuan María Gutiérrez, Marcos Sastre y el mismo Echeverría fueron los más destacados y entusiastas miembros del Salón.
El progresivo cariz político de la actividad del Salón provocó su clausura por parte del gobierno de Juan Manuel de Rosas. Pero algunos de los contertulios siguieron reuniéndose en la clandestinidad, y en ese marco, en junio de 1838, fue fundada la Asociación de Mayo, para la que Esteban Echeverría redactó las Palabras simbólicas, también conocidas como Credo o Creencia de la Joven Argentina. Se trata en realidad de un listado de quince enunciados que resumen el espíritu de la nueva generación; fueron aprobadas en agosto de ese mismo año, cuando la policía del gobierno de Rosas ya había descubierto la actividad clandestina de la Asociación de Mayo.
El primero de enero de 1839, ya exiliado en Montevideo, Juan Bautista Alberdi publicó el Credo de Echeverría en el periódico El Iniciador, bajo el título de Código o declaración de los principios que constituyen la creencia social de la República Argentina. Ese mismo año se recrudeció la represión del gobierno de Rosas para con sus opositores políticos, lo cual obligó a casi todos los miembros de la Asociación a emprender el camino del destierro: Gutiérrez y Alberdi se marcharon a Montevideo, y Echeverría a Colonia primero y a Montevideo después, donde moriría años más tarde.

miércoles, 22 de agosto de 2018

El recomendado de la semana


Al abrigo de los girasoles
La historia nos sumerge en la intimidad más absoluta de un hombre, Carlos. Es su propia voz la que narra la novela. Lo hace desde la perspectiva de quienes desempolvan su creatividad gracias a situaciones donde uno se siente derrotado y predominan las miserias del alma. Esa primera persona narra la vida de quien se siente un perdedor de segunda, como si eso pudise tener sentido. Las circunstancias lo han llevado a emborracharse cada noche en cualquier rincón de su apartamento, a abandonar un empleo que económicamente le permitía una vida sin estrecheces y a tirar por la borda una relación sentimental con una mujer a la que quería. Sin pareja y sin amigos, alejado de su familia en la distancia y el tiempo, recibirá una oportunidad que no ha solicitado, aunque se enmarque dentro de una muerte: Su hermana lo llamará por teléfono para decirle que hay que enterrar a su padre. La herencia que le corresponde es más bien limitada, una casa situada junto al camposanto, aunque de una importancia crucial, ya que será el sitio más propicio para descubrir quién es él.

Al abrigo de los girasoles

domingo, 19 de agosto de 2018

Para no olvidar...

https://escritoreslatinoamericanos2018.blogspot.com/2018/06/
https://escritoreslatinoamericanos2018.blogspot.com/2018/06/maria-teresa-andruetto.html
https://escritoreslatinoamericanos2018.blogspot.com/2018/07/biografia-de-arlt-roberto.html

Rubén Darío

(Félix Rubén García Sarmiento; Metapa, 1867 - León, 1916) Poeta nicaragüense que fue el iniciador y el máximo representante del Modernismo hispanoamericano. En brillantez formal, estilística y musical, apenas hay autor en lengua española que iguale al Darío de la primera etapa, la etapa plenamente modernista de Azul(1888) y Prosas Profanas (1896). Cuando se aminora su esteticismo, y el ideal del arte por el arte deja lugar a nuevas inquietudes, surge su obra maestra, Cantos de vida y esperanza (1905), en la que el absoluto dominio de la forma ya no tiene la mera belleza como único objetivo, sino que sirve a la expresión de una intimidad angustiada o de preocupaciones sociohistóricas, como el devenir de la América hispana.

Rubén Darío
Al valor poético intrínseco de esa segunda etapa, más perdurable que el de la primera, hay que sumar el papel de Rubén Darío como núcleo originario y aglutinador de todo un movimiento, el Modernismo, que marcó un hito en la historia de la literatura: tras seguir sumisamente durante tres siglos los rumbos de las letras europeas, nace en América una corriente literaria propia cuya influencia pasará incluso a la metrópoli. Conseguida a principios del XIX la independencia política, Latinoamérica lograba, a finales del mismo siglo, la independencia literaria.

viernes, 17 de agosto de 2018

Juan Rulfo

(Apulco, Jalisco, 1918 - Ciudad de México, 1986) Escritor mexicano. Un solo libro de cuentos, El llano en llamas (1953), y una única novela, Pedro Páramo (1955), bastaron para que Juan Rulfo fuese reconocido como uno de los grandes maestros de la narrativa hispanoamericana del siglo XX. Su obra, tan breve como intensa, ocupa por su calidad un puesto señero dentro del llamado Boom de la literatura hispanoamericana de los años 60, fenómeno editorial que dio a conocer al mundo la talla de los nuevos (y no tan nuevos, como en el caso de Rulfo) narradores del continente.

Juan Rulfo
Nacido en Apulco, en el distrito jalisciense de Sayula, Juan Rulfo creció entre su localidad natal y el cercano pueblo de San Gabriel, villas rurales dominada por la superstición y el culto a los muertos, y sufrió allí las duras consecuencias de las luchas cristeras en su familia más cercana (su padre fue asesinado). Esos primeros años de su vida habrían de conformar en parte el universo desolado que Juan Rulfo recreó en su breve pero brillante obra.
En 1934 se trasladó a Ciudad de México, donde trabajó como agente de inmigración en la Secretaría de la Gobernación. A partir de 1938 empezó a viajar por algunas regiones del país en comisiones de servicio y publicó sus cuentos más relevantes en revistas literarias. En los quince cuentos que integran El llano en llamas (1953), Rulfo ofreció una primera sublimación literaria, a través de una prosa sucinta y expresiva, de la realidad de los campesinos de su tierra, en relatos que trascendían la pura anécdota social.
En su obra más conocida, Pedro Páramo (1955), Juan Rulfo dio una forma más perfeccionada a dicho mecanismo de interiorización de la realidad de su país, en un universo donde cohabitan lo misterioso y lo real; el resultado es un texto profundamente inquietante que ha sido juzgado como una de las mejores novelas de la literatura contemporánea.

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